Cómo dejar de ser tan reactivo todo el tiempo

Es claro que ser reactivo fácilmente o actuar con enojo en muchas ocasiones puede tener una explicación a nivel psicológico que nos remonte hasta la infancia. Sin embargo, a pesar de que ello sea así, también está en nosotros el buscar controlar aquella reactividad para llevarnos mejor con el entorno y con nosotros mismos.

Según cómo interpretemos lo que sucede, esto tiene un papel muy importante en cómo usamos nuestra energía, nuestro tiempo y nuestra atención. No obstante, aunque tenemos muy en claro cuáles son nuestros motivos, muchas veces perdemos de vista cuáles son las intenciones del resto.

En este sentido, es necesario que te preguntes: “Cuando algún amigo te regaña sobre tu situación amorosa, ¿está buscando irritarte o ayudarte?” o “Cuando alguien tarda mucho en realizar una acción, ¿está buscando que te violentes?”.

Cómo dejar de ser tan reactivos todo el tiempo

reactivo

Muchas veces nos enojamos por lo que alguien nos quiso decir con un mensaje de texto, un correo electrónico o al no respondernos un mensaje. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando suponemos cuáles son los motivos de las personas para responder de tal o cual manera, en realidad estamos dejando que nuestra propia percepción del mundo se cuele sobre esa interpretación. Es así que las malinterpretaciones provocan que nos volvamos muy reactivos.

Nuestra propuesta es que antes de ponerte a la defensiva o de ofenderte sobre un asunto, intentes modificar tu propia actitud frente a las distintas situaciones.

En este artículo te enseñaremos distintos trucos para que intentes liberarte de aquellos enojos que, en definitiva, al único que afectan es a ti.

1. Piensa en los demás

Antes de volverte reactivo ante una actitud debes preguntarte si realmente conoces a la persona y a sus motivos para realizar la acción que te ha ofendido. Si no conoces realmente a esta persona, la verdad es que es muy difícil que sepas cuáles son sus verdaderas intenciones.

2. Considera tus propias creencias

Muchas veces lo que sucede es que proyectamos nuestras creencias en algo que no es realmente como creemos, lo que nos conduce a una extrema reactividad. Por esta razón, para evitar los enojos constantes es recomendable que te preguntes a ti mismo: “¿qué clase de persona soy?; ¿por qué considero que sea así?”. Tener en claro lo que piensas sobre ti mismo te ayudará a evitar las proyecciones y la reactividad.

3. Ten compasión

Abandona esa postura en que te crees el centro del mundo y deja la paranoia de lado. No todos quieren afectarte puesto que los accidentes ocurren. Así que antes de enojarte con alguien, piensa en los motivos por los cuales esa persona puede haber actuado así. Quizás si alguien llega tarde puede que realmente se deba a un embotellamiento, no dudes de sus motivos.

4. Escucha al otro

Si te sientes ofendido, lo mejor es consultar con tranquilidad a la persona por qué ha actuado de esa forma y qué buscaba con ello. Si bien algunas personas no contestarán con sinceridad, otras sí lo harán y te permitirán entender que se trató de un malentendido. Conocer las razones del otro también te ayudará a evitar ser reactivo con esa persona cada vez que algo ocurra.

5. Anticípate

Tengamos en cuenta que también nuestras intenciones pueden ser malinterpretadas. Por esa razón debes anticiparte explicando que solo buscas comprender qué es lo que sucede. Lo que se busca con esto es que surja una charla fluida y sin malas intenciones, donde las ideas circulen libremente y sin ofender al otro. Con esto podrás evitar que el otro también se vuelva reactivo.

6. Cambia

Lo mejor para evitar ser reactivo es cambiar, actuar desde el amor y la empatía, buscando comprender al otro y por qué reacciona de tal o cual manera. Tu cambio también puede inspirar a otros y ayudar a que las cosas estén mejor.

A fin de cuentas, ser reactivo solo te afecta a ti mismo. Busca eliminar tu reactividad con estos consejos.