Conoce los síntomas de la fibromialgia y aprende a tratarla

¿De qué se trata la fibromialgia?

Es una enfermedad que hasta hace poco no era muy conocida, y para la que los científicos aún no logran encontrar tratamientos del todo eficaces, por lo que se están destinando muchos esfuerzos y recursos para comprenderla mejor.

En pocas palabras, se trata de un dolor muscular crónico, de origen aún desconocido, y que suele venir acompañado de síntomas como fatiga, que dificultan la vida diaria de los pacientes. Uno de los grandes problemas que enfrenta la comunidad médica a la hora de tratar los síntomas de la fibromialgia, es que no es tan simple medir el dolor crónico como lo es, por ejemplo, medir la presión de la sangre.

Un rasgo característico es la aparente falta de relación entre los síntomas de la fibromialgia, que en realidad están entrelazados y forman parte de la manera en que se manifiesta esta enfermedad, aunque su diagnóstico se basa fundamentalmente en los aspectos del dolor.

Principales síntomas que pueden indicarnos la presencia de una fibromialgia

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Dolor generalizado: Se presenta  dolor muscular y en general en todos los tejidos blandos del cuerpo, el cual puede contener varias dimensiones y ser muy limitante. Hay pacientes que lo describen como calambres, rigidez, tirones, ardor, etc., sin razones aparentes relacionadas con otras enfermedades que causan dolor crónico, como la artritis. También se describe como una sensación similar a la que sentimos en todo el cuerpo cuando padecemos de gripe, que en los pacientes con fibromialgia se manifiesta de manera reiterada.

Fatiga: Las extremidades se tornan pesadas y hay una sensación generalizada de falta de energía, por lo que puede ser uno de los síntomas más limitantes de la enfermdad.

Falta de memoria y dificultad para concentrarse: Esto también limita a los pacientes al intervenir de manera negativa con sus actividades diarias. Particularmente, quienes padecen de fibromialgia parecen tener dificultad para retener información nueva, por lo que a menudo se confunde con ser simplemente distraído.

Trastornos del sueño: Se presentan dificultades para quedarse dormido, pero especialmente para lograr conciliar el sueño durante toda la noche, lo que empeora aún más el trastorno. Al no lograr descansar como se debe, los pacientes despiertan con dolor y falta de energía.

Dificultad para realizar ejercicios: El ejercicio, incluso moderado, parece ser un gatillante del dolor en personas con fibromialgia. De todas maneras, es necesario realizar una rutina suave de ejercicio, por lo que se recomienda hacerlo en intervalos cortos para mantener la salud de los músculos.

Síndrome de color irritable: Entre la mitad y el 70% de los pacientes con fibromialgia padece de alguna alteración en el intestino, las que se manifiestan con diarreas o estreñimiento, gases, dolores frecuentes en el área abdominal o distensión.

Dolores de cabeza crónicos: Estas personas sufren de migrañas constantes y tensionales, en su mayoría, y pueden llegar a presentarse con mucha frecuencia.

Dolor en la mandíbula: Afecta a alrededor de un 25% de los pacientes con fibromialgia y se estima que se produce por la afección de los músculos que rodean a la articulación de la mandíbula.

Otros síntomas de la fibromialgia: Aunque los anteriores son los principales y más recurrentes, la fibromialgia también puede presentarse con un dolor en el tórax que no tenga origen cardíaco, reflujo, latidos o palpitaciones irregulares, sensación de cansancio y falta de aliento, hinchazón de las extremidades, irregularidad y dolor en la menstruación, y en general una alta sensibilidad, ya sea a la luz, los olores y los ruidos fuertes e incluso a los alimentos o a medicamentos prescritos para otras enfermedades.

Aunque los síntomas de la fibromialgia son crónicos, todos ellos pueden variar a lo largo del día, y pueden llegar a ser reversibles con un correcto diagnóstico y tratamiento. El estrés y la mala alimentación parecen estar fuertemente asociados con la enfermedad, por lo que es importante enfrentarla desde una perspectiva global para atacar su raíz, evitando el enfoque paliativo de los síntomas.